jueves, 2 de mayo de 2013

Pálido punto azul.

Debido a la buena predicción meteorológica de estas semanas ( han previsto muy bien las nubes), no se ha podido salir a observar el cielo, tanto nocturno como diurno. Así que aprovecho para compartir una fotografía que muchos conocen, pero posiblemente otros no:

1990, a seis mil millones de kilómetros, la Voyager 1 recibe una orden: gírate y dispara.

Ese puñado de pixels azules sobre un haz de luz solar, es todo lo que hemos conocido, conocemos y conoceremos, todas las personas, momentos, sentimientos y emociones que viviremos.
Hace que me de cuenta de lo que realmente importa y lo que es meramente banal.
Hace que me sienta afortunado de poder mirar al cielo, y decir: este es mi hogar.


Añado, por último, una reflexión (que no tiene desperdicio) de Carl Sagan sobre ella:

Esta "simple" fotografía, es una de mis preferidas.

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